Fotografía: Diego Buz
¿De dónde se ha ausentado la figura representada en la presente pieza? La respuesta obvia, para muchos, es que dicha figura ha sido una víctima enajenada del teléfono celular, de las redes y demás aplicaciones que caben en este minúsculo aparato tecnológico. Sin embargo, la respuesta al problema planteado en la primera línea de este escrito es otra.
Menos convencional, menos maniquea. Porque no hay, como tal, una crítica a la tecnología como agente pernicioso para el usuario. La verdadera crítica expuesta, a través de esta pieza, es algo más sutil, más complejo.
Con su atronador silencio, la pieza dice: me he ausentado de todo emporio comunicativo; ya no tengo que ver el televisor para enterarme de un relato oficial, maquillado y difundido por quienes ‘informan’, de manera parcial y sesgada, aquello de lo que dan cuenta. La pieza ‘Efectos de la ausencia’ es un posicionamiento firme, incluso duro, para los sistemas oficiales que detentan el ejercicio de la comunicación masiva.